retrato
 

                                                        

A pesar de que el inicio ha sido tardío, no por ello se encuentra alejado de la ilusión que caracteriza a cualquier principiante. Bajo la influencia de corrientes y autores modernos y otros no tanto, en general sus obras pretenden la búsqueda de la belleza, en la mayoría de las veces a través de la abstracción.

Por lo general, un artista no aparece de forma espontánea, sino que es el estudio y la formación lo que ayudan a que un artista se haga más que nazca. La búsqueda de la belleza a través de las formas, las texturas, el color puede ser el objetivo, antes que la sorpresa o la reflexión por parte del receptor. Sencillamente el dejarse llevar por aquello que perciben los sentidos sin más y que a su vez sea del agrado del que percibe. Sus obras pretenden ser más remanso que marea y brisa más que cierzo. Casi siempre de la mano de las formas, del material y de la inspiración.

A través de sus años de formación ha aprendido a captar las ideas que otros grandes han plasmado en sus obras, sin pretender imitarlos, si que es cierto que ese poso aflora antes o después. Con nuevas reinterpretaciones que sin duda es la esencia del arte. Continuar el camino después de otros y así indefinidamente, aunque se sigan líneas ya anteriormente marcadas. Pues antes o después aparecerá ese gérmen que otros continuarán en su evolución.

A veces con todo esto no es suficiente y es el envejecimiento, como los buenos caldos, lo que hace al objeto y al artista que adquiera madurez y sobriedad en el contenido y experiencia en sus formas. Sin embargo, y al revés de como sucede en el discurrir diario, aquí no existe la prisa. Solamente el tiempo, el artista y su obra son los que marcan el ritmo temporal.

No vamos a encontrar sorpresas pero si que espero alegrías al observar obras en las que impera la búsqueda del placer a través de la vista.